ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

La veo. La verdad no sé exactamente en dónde. La verdad se me hace complicado ubicarla en sólo un espacio. La percibo en varias actividades. En múltiples espejos. Su solo nombre es un referente de la cultura teatral: Consuelo Pruneda Alcaraz (+). La maestra de generaciones.

Hablar de “Chelo”, como cariñosamente se le recuerda, es hablar de una historia total en el teatro de Jalisco. De la familia teatral en todo el extenso sentir de la palabra.

Junto con su hermano, Ernesto Pruneda (+), llevaron a la escena obras de los autores más importantes norteamericanos. Fundaron el teatro café de la Casa de la Cultura Jalisciense, en sus inicios.

En 1971, en compañía de varios personajes de la escena local, funda una agrupación cuya propuesta principal fue la de dar a conocer los nuevos valores, así como otorgarles las herramientas suficientes para su profesionalización, fueron los fundamentos; la misión, diríamos en términos actuales.

Teatro Unido fue semilla. Ahí estaban Héctor Monteón, Waldo Álvarez, David G. Zumaya, Francisco Salazar, José Luis González, Luz María Camacho, Roberto Vázquez, Carmela Martínez, Alicia Villaseñor, entre otras personalidades de la escena.

Escribió varias obras. La más comentada fue Juan y Jhonny o los Buenos Vecinos, obra con la cual ganó el Premio Miguel Marón en 1974, guardó el sueño de muchas obras, a la espera de algún director audaz. El título lo dice todo.

El medio teatral esperábamos su publicación, y por supuesto, su montaje. Una obra con un contenido acorde a lo que vivíamos en ese tiempo. El discurso del desarrollismo económico, la propuesta de Gobierno de esos años, con Luis Echeverría Álvarez.

La maestra Consuelo, Chelo, como le llamábamos los más cercanos, con su voz pausada nos comentaba las anécdotas del cómo la inicio. El maestro Emilio me sugirió en su taller que trabajara más la anécdota. Se refería a Emilio Carballido. Y así lo hice.

La obra se publicó muchos años después, en el tomo Literatura Dramática Contemporánea de Jalisco, con prólogo de Gabriel Bárcenas, por la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, en el 2012. El estreno se hizo el diez de agosto de 1990, por el grupo de la UNIVER.

Consuelo siempre fue una persona con ese don pocas veces cultivado. Sabía escuchar; pocas veces la vi enojada. Escuchaba a todos. Su entrada al teatro fue en los periodos de mayor auge, tanto en la calidad de los montajes como en la calidad de los mismos.

Quienes fueron sus alumnos, desde los tiempos de los talleres del Ex Convento del Carmen hasta sus años en el CEDART. Fue fundadora de éste junto con Daniel Salazar y Claudia Cecilia Alatorre.

Como directora llevó a la escena propuestas novedosas para los años de constitución del teatro en Jalisco. Tradujo varias obras, algunas, la mayoría fueron llevadas a escena. Su conocimiento teatral le permitió hacerlo.

Tuvo la administración del Ex Convento del Carmen, los años de gloria de este recinto. Escribió un libro de teoría teatral, el cual fue publicado.

Consuelo Pruneda nació un primero de noviembre de 1927; después de festejar su cumpleaños, nos deja el 23 de Noviembre de 2015. Personaje de la vida teatral de Guadalajara.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Alejandro Ostoa (México, DF 1961), es un oficiante del teatro: Dramaturgo, investigador, periodista. Su primera obra teatral es: Lupillo Tomatino o Martín Inn, estrenada en 1980. En 1987 estrena Alma en duelo. En 1989 Noche de Tentaciones Irresistibles; ese mismo año El Mensaje de Huitzin, y, En duermevela.

Publica en el 2007 Oficiantes de Catedral y dos más de teatro, en el Instituto Mexiquense de Cultura, Toluca, Edo. de México. Este tomo contiene, además de la ya citada El árbol de las alas rotas y El ombligo de Maribel.

Oficiantes de Catedral el 10 de marzo por el grupo del CEDART José Clemente Orozco en Guadalajara. De ella se dijo: Alejandro Ostoa nos remite a un universo mítico a través de personajes subempleados por la economía informal; oficiantes con la historia de un país rico en cultura, pero pobre ante la circunstancia socio política.

La figura femenina se vuelve mítica en el ícono de Doña Josefa. Un encuentro dialéctico entre los símbolos religiosos. Llevan la cruz mientras esperan la llegada de Quetzalcoatl, su retorno.

En esta puesta en escena se realiza con esa visión del misticismo urbano en dónde el trabajo de actuación es un encuentro entre el trabajo de títeres y la femineidad escondida.

Intaglio (editada en la antología de la Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco, Para Jugarse la Vida, en el 2014, título en homenaje a Enrique Ballesté) Alejandro escribe el prólogo; En éste hace un recuento del monólogo como experiencia escénica.

Entre otras, dice: Los monólogos no sólo permiten el lucimiento actoral (…) Si el teatro es síntesis, el monólogo unipersonal es todavía más síntesis, no sólo de las artes, sino de personajes, no de recursos del ejecutante, al contrario, en este arte en el que se presenta consigo mismo ante el público.

Intaglio se juega la vida, desconoce su identidad, la encuentra al ver su credencial de elector. La ironía siempre presente en Alejandro Ostoa, con sus viajes a la búsqueda de una identidad en todos sus personajes, ahora se confirma con Intaglio, la obra, el personaje; se remite a conceptos del grabado, a estructuras fotográficas, a los orígenes de los aguafuertistas de habla española. Tallar con cincel. La sicología es así. Un grabado, una alegoría de quien se busca sin encontrarse, o en la búsqueda no le importa tanto el hacerlo.

La búsqueda se remonta a un círculo, al cuestionamiento, al quien soy, pero sobre todo ¿qué hago aquí? El círculo de la vida. Matices permisibles para el actor quien no busca un cómplice sino un receptor activo, el distanciamiento escénico a la espera de datos concluyentes, elementos simbólicos, resolución de acciones en juegos metafóricos de un lenguaje aparentemente simples pero de una complejidad extrema; reto para el actor, quien deberá buscar todos los recursos para comunicarse con ese espectador exigente, deseoso de enfrentarse a estructuras en donde esté presente ese tallado minucioso del cincel del orfebre al cual se remite, tanto el título de la obra como el del personaje.

En Intaglio está presente la historia de un pueblo contada a partir de un individuo; personaje colectivo pletórico de preguntas sin resolver. De ahí su ubicación en un círculo del cual jamás se resuelve salir por los cuestionamientos tantos, complejos, con los consiguientes podría pero no lo es el todo; estos se encuentran en otra parte ajena a sí mismo, en ese grabado, posible réplica pero el ser, su esencia. Intaglio fue estrenada en el 2014, con la actuación de Luis Murguía, presentada en los circuitos de cafés de Guadalajara.

Alejandro Ostoa, como investigador, trabajó a partir del número III en Teatro Mexicano del Siglo XX, Catálogo de dramaturgos mexicanos, del IMSS. Ha trabajado, a partir de 1994, con Edgar Ceballos, como asesor editorial. Formó parte del cuerpo de investigadores del Diccionario Enciclopédico de Teatro Mexicano Contemporáneo, miembro de la Asociación Mexicana de Investigación Teatral. Formó parte de Tablado Iberoamericano, publicación especializada en Dramaturgia, de la ciudad de Puebla, junto con Felipe Galván.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Continúo recorriendo calles, observando fachadas, la ciudad con sus historias, los documentos. Me detengo en Marcos Castellanos, la calle que alguna vez albergó el espacio de Héctor Monteón González (Nogales, Sonora, 5 de febrero de 1949 –   ) Personaje de múltiples facetas en la escena. Formó parte de las brigadas CONASUPO de orientación campesina durante los años de 1972/ 1976). En 1970, junto con un grupo de teatristas claves de Guadalajara, forma parte de una asociación: Teatro Unido A.C., cuyas oficinas se encontraban el la Calle Prisciliano Sánchez, a unos metros del Jardín Aranzazu, en pleno corazón de la ciudad. Ahí se encontraba en funciones el Teatro El Comediante, que funcionaba como escuela teatral. Dos años duró la asociación (1970/ 1972), el espacio teatral continuo por unos años más; administrado por Félix Vargas Molina (+).

Héctor nos comenta acerca de dicha experiencia en la revista Escena: Teatro Unido, ha sido la experiencia más audaz por el 70/72. Logra conjuntar al 100 % de los teatristas y dar a Guadalajara: Una escuela de teatro, un teatro de cámara. Desgraciadamente Teatro Unido no supo instrumentar la organización y la administración de los teatristas y su fuerza se diluyó ante los embates oficiales que temieron la unificación del gremio y la incomprensión de los teatristas sobre la importancia y necesidad de tal unión.

En 1968 escribió la obra El titiritero, posteriormente Jugando al teatro, a partir de las propuestas de la Commoedia D’ll arte, con el grupo El Caminante, en diversos foros (plazas públicas, escuelas, callejonadas) llegando a mil funciones; para enseguida hacer gira por varios estados de la República, incluyendo su natal Sonora, en donde participa en los programas de la Secretaria de Educación Pública, junto con Abigail Bohórquez.

Durante su participación en las Brigadas CONASUPO escribe Historia de Diablos, con representaciones en español, mayo, tzental; en diversas comunidades rurales, entre sierras y desiertos, entre maizales y nopaleras, entre el paisaje idílico de las comunidades indígenas y la miseria concreta de la vida cotidiana fuera de los discursos oficiales.

De su trabajo como director podemos mencionar A cada quién según su hambre, de Jan Moguin, en 1976, Sonría, señor dictador, de Vicente Romero, por los mismos años. No me agradezcan la visita, de Dante Medina, actuada por Juan Carlos Antillón, con funciones en todo el Estado de Jalisco.

Creó en los años 80 la escuela de teatro de Jalisco, en las instalaciones del Instituto Cultural Cabañas, con una propuesta educativa sin precedentes, en donde la teoría, la investigación y la práctica escénica fueran las herramientas del actor. Una práctica teórico pedagógica, que no se ha vuelto a repetir; los docentes estructurando sus planes y programas en donde los contenidos tuvieran un todo armónico en provecho de los futuros teatristas. Los integrantes de dicha experiencia fueron Daniel Constantini, Jorge Ángeles, entre otros. De esta escuela salen actores como Jorge (Ruso) Gómez (+) comediante con toda una trayectoria en la televisión y el teatro cabaret, así como, Antonio Méndez Padilla y, tantos más, la lista es grande.

1976/ 1978 fueron los años de vida para una revista especializada en Teatro: ESCENA. Religiosamente mensual desde su número uno. De nuevo, los teatristas vigentes durante esos años estuvieron presentes en las páginas de dicha publicación con 24 números

En la calle de Marcos Castellanos, a una cuadra del Parque Revolución (la banda lo reconoce como el parque rojo) se encontraba el foro El Caminante, un espacio teatral con más de diez años de vida, abierto todos los días ( http://www.ocioenlinea.com/contenido/diez-anos-celebran-teatro ) a la comunidad teatral del Estado. Otra de las propuestas para la difusión y promoción teatral de Héctor Monteón González, cerrado hoy día por las obras de remodelación de la zona.

La importancia de la documentación, así, para no perder la memoria, la participación del foro, así como algunos datos de la actividad de Héctor, se encuentran en el Diccionario Mexicano del Teatro, dignamente dirigido por Edgar Ceballos, publicado por Escenología, en la Ciudad de México el año del 2013.

Sigo detenido, observando la fachada de El Caminante.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Caminar las calles, las recurrentes, las transitables en ese tráfico urbano de todos los días. Caminarlas, sí. No rodarlas, así jamás se conoce una ciudad, ni se puede ser turista del conocimiento.

Ahora lo veo caminar con un libro de Hugo Hiriart Urdanivia, Ginecomaquia, para ser exacto. El libro editado en el 2002, uno de esos libros, que de no tener tanta cinta tape en su portada, es una joya de edición.

Existe la leyenda urbana de su colaboración con Jaime Umberto Hermosillo en La Tarea, la película que vimos con María Rojo en 1990, fue en base a un proyecto de él. Pero sólo es una leyenda.

Pero, lo cierto es lo de otra película: Doña Herlinda y su Hijo, de 1984, de su participación en la supervisión. Ahí tuvimos, detrás de cámaras, como productor ejecutivo, a Guillermo del Toro, a un súper reparto, en dónde nos encontramos a Angélica Guerrero.

En su momento fueron filmes cuestionadores, atrevidos, en su temática, en su estructura. Hoy son parte de la historia del cine mexicano. Doña Herlinda…está considerada entre las cien mejores, ocupa el puesto número sesenta y cinco.

Sigo con las claves. En 1985 Sara Velasco edita dos tomos, fruto de una investigación exhaustiva: Escritores Jaliscienses. El tomo dos con autores nacidos entre 1900 y 1965. La Universidad de Guadalajara realizó la proeza.

En la solapa decía: Cerca de cuatrocientos nombres que conforman el amplio y fértil espacio literario de Jalisco se insertan en dos tomos que cubren el proceso evolutivo, tanto de los escritores como de sus respectivas obras, texto a cargo de Augusto Orea Marin.

Esta edición continúa siendo un referente para los estudiosos de la literatura, en un país dónde las políticas culturales siguen ausentes del catálogo de prioridades del México nuestro.

Y ahí, en el tomo dos, en la página 531 encontramos a Daniel Constantini, nacido en Uruapan, Michoacán el 8 de junio de 1952, con un muestreo de su obra poética.

Su participación en la pedagogía, principalmente, ha generado generaciones de actores valiosos para la escena local. Sus montajes han participado en muestras nacionales dignas de ser mencionadas. Intimidad, de Hugo Hiriart es tan sólo una muestra.

En 1983 participa en el décimo aniversario del grupo de Gabriel Gutiérrez, en elciclo Miércoles de Teatro Breve, con la obra: No hay Vacantes, el número dos de la colección, en donde nos habla del infortunio de quién, teniendo el conocimiento, no encuentra donde emplearse.

Como director ha estrenado obras claves para la escena. En 1996 estrena Yo soy Don Juan para servir a usted, la obra de Dante Medina, en el Teatro Guadalajara del IMSS, con música de Bernardo Colunga, Francisco (Pancho) Madrigal, y vestuario de Daniel Kent.

Obra de Dante Medina Magaña, publicada por Ágata, en Guadalajara, y años después en Italia. Retoma el mito de Don Juan, tiene como personajes a Luigi, Mario Bross; una mezcla entre la ciber cultura y la Commoedia D’ll Arte.

Para el 2012 Escenología, edita en un tomo, dos obras: Cuando Vuelvas y Otra Vez un Bolero, con un excelente prologo de Vicente Leñero, así como una acertada presentación de Edgar Ceballos.

Vicente Leñero nos dice, entre otras, el cómo Daniel logra, acertadamente, darnos un texto lleno de poesía, en temas tan escabrosos. En personajes que reflexionan acerca de su existencia. Todo magistralmente.

Sabe bien –gracias a su experiencia como actor y como responsable del acto teatral- que los recursos del desdoblamiento, del soliloquio orientado a una complejidad con el espectador, del uso del flash back espontáneo, sin artilugios cinematográficos sino evidentemente teatrales, generan convenciones dignas de una gramática escénica asumida en su forma y contenido.

La visión de dos personalidades del cine y del teatro, de quien sabe los dos lenguajes (Leñero y Constantini) Porque sólo quién conoce entiende como no mezclarlos.

Y así, lo veo caminar con su libro bajo el brazo, con sus alumnos de actuación, con su caminar bajo el estilo propio de Daniel. Toda una personalidad, todo un personaje teatral, porque sin dramaturgos no existe el teatro nacional, ni existen los estilos para la escena, ni siquiera la obra bien hecha, porque no existen las propuestas y, en su lugar persiste el sentimiento de provincia, la dependencia.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.