ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

La recompensa más grande para un crítico, sin duda alguna, es la de generar interrogantes. Curiosidad. Y si además gusta, ya saltó las expectativas. Lo peor para un crítico es cuando se asemeja a una nota del face: Me gusta. Así, nada más, sin generar sospechas.

Su trabajo está orientado a ser un documento para los estudiosos especializados, siendo éste un especialista. Como tal, sus gustos personales, los cuales son muchos, deben esperar para lograr una crítica objetiva.

El problema se vuelve mayor cuando el crítico también es un creativo. Aclaro, el trabajo del crítico mantiene una metodología diferente a la del creativo. Luego entonces, debe dividir el método de su trabajo en dos áreas. Aún así, su labor no deja de ser creativa, pertenece a un género literario: El Ensayo.

En la historia del teatro mexicano pocos son los ensayistas con ésta doble función, pero aún menos quienes tienen la fortuna de ser reconocidos y, aún menos a quienes su obra ha pasado por un analista inteligente.

Ya se volvió un lugar común el replantearse la necesidad del investigador agudo, quien hace un estudio a fondo, encontrando las raíces y los aciertos de cada obra. La ausencia. El periodismo cultural tiene ésta falla. Adolece de propuestas, se queda en lo anecdótico, en la nota informativa. Esto provoca el alejamiento al teatro.

Otro factor es la negación del autor cuando tiene un cargo público. Cuando recibe un reconocimiento a su trabajo ¿Cuántos autores han caído en la ausencia por esto?

De existir un estudio a fondo por la obra, se crearía un movimiento teatral. Una necesidad por parte del público para ver, compartir la experiencia escénica.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

¿Qué es la memoria histórica? ¿Cuál es la importancia de estudiar la historia? En una palabra ¿La historia para qué? Vayámonos más a fondo ¿Qué entendemos por historia? Problema agudo, ya que, a partir de la respuesta nos viene otra interrogante ¿Cuál es la función del historiador en contraste con el historiógrafo?

Tenemos una mitología social, generada por las circunstancias, Se dice que es un elemento clave para la unidad nacional. Esa visión del mundo tan particular de donde abreva tanto la religión como la ideología política. Tarea para el sociólogo.

En la historia de las ideologías, tanto los factores económicos, como los políticos entran en juego. En la religión como en el arte, las propuestas simbólicas mantienen una correspondencia. Cada una funciona con diferente condición.

La filosofía juega un papel importante en este estudio. Para conocernos a nosotros mismos, primero debemos conocer la historia. La llamada inteligencia humana no es otra cosa que un instinto asociativo con mayor sofisticación al animal. Luego entonces, la conciencia histórica es lo único que nos diferencia de los animales; aspecto subjetivo entre lo colectivo y lo individual.

Aquí entra la tarea del arte. Cómo concebimos a este, cómo nos vemos ante la colectividad, lo ideológico, la visión de clase ¿Ornamento? ¿Pasatiempo? ¿Terapia ocupacional? ¿Lo novedoso? El arte ¿para qué?

Los momentos más críticos de la sociedad han dado los movimientos, los cuales, en un instante, parecieran ser contestatarios, al grado de negar al arte mismo, para, enseguida, convertirse en dóciles muestras de la problemática social.

El historiador analiza, el historiógrafo las ubica en su tiempo, hace un recuento para generar un documento especializado. El esteta estudia los estilos. Aquí viene la diferencia entre las corrientes del idealismo y el materialismo; la primera nos dice del universalismo fundamentado en un euro centrismo judeo cristiano. El “buen gusto” de lo bien hecho, lo que algunos teóricos afirman como la obra bien hecha como la obra ideal, otros niegan este concepto para comentar acerca de la “obra muerta”.

El materialismo, en cambio, va a la estructura étnica, socio política, y por supuesto a los factores históricos, nada se da por la casualidad, todo tiene un por qué; y es en este a los análisis de lo individual y lo colectivo. Es decir, lo objetivo y lo subjetivo. Estas fueron las aportaciones más importantes del Siglo XIX, el surgimiento de las escuelas: clásica y romántica.

Ya desde el Siglo XVIII se venía gestando; gracias a ello nace Goethe y Beethoven. Gracias a ello se da la corriente nacionalista. Gracias a esa discusión aparecen las teorías de Nietzsche y Wagner.

Nada más recordemos las piezas para piano de Nietzsche y, ese excelente libro teórico escrito por Wagner: Hacia un Teatro del Futuro. Sin olvidarnos, por supuesto, de las dos corrientes de la ópera: el verismo y lo wagneriano.

Después vienen, ya en los inicios del XX, las corrientes del idealismo materialista, y el materialismo idealista, para continuar con el mecanicismo y el estructuralismo (positivista y el marxista), con este, la lingüística con todas sus aportaciones y un gran avance para el teatro. Las palabras tienen una carga simbólica, conocerlas, para el actor, se convierten en una herramienta para encontrar la textualidad y la intertextualidad, y así, darle una vida en la híper realidad al personaje.

Porque los tiempos están cambiando. Llegan los años de la supuesta pasividad, tiempos de cambio; se cuestiona el marxismo con todas sus propuestas, para surgir el pos modernismo. Unos años antes ya se hablaba de la globalidad; uno de los conceptos actuales menos socorridos por su falla en su comprensión teórica.

Tenemos aquí el surgimiento de la sociedad del conocimiento. En ella nos encontramos con la globalización. De nuevo las ideologías y los conceptos imperantes. El problema entonces no es la imposición, sino la educación.

La sociedad del conocimiento radica en la cooperación entre los diversos conocedores temáticos; su utilización está en manos de los usuarios. Si desconozco donde buscar, jamás me entero. Problema escolar. Mientras no se enseñe a cuestionar, a la investigación, el conflicto va a continuar.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

 


Teatralidades les desea

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Cada vez que abro un libro (sin mencionar los recientemente editados) me encuentro con autores, los cuales, han tenido su momento mediático. El periodismo especializado funge como catalizador ideológico de los gustos del público, de la directriz estilística, de los cambios. Cuando aparecen los pirandellos, en parte, su consolidación se debe a su participación como críticos teatrales.

Revisar lo escrito por los críticos, analizar sus puntos de vista, son claves para comprender la escena contemporánea, los gustos, no necesariamente del público, sino incluso de los hacedores.

Por muchos años la crítica de Olga Harmony fue decisiva, incluso temida, certera, sin concesiones. Esto la hizo referencia obligada para la escena en la Ciudad de México, y, por la efectividad en la difusión de los medios en donde escribió, el catalogo de obras para los grupos fuera de la entidad.

Gran conocedora del teatro. Su obra dramatúrgica poco estudiada. Premiada, avaló en sus escritos a autores como Hugo Hiriart, referente obligado, no en exclusiva por su dramaturgia plena de posibilidades escénicas y literarias, sino además por sus textos de estética.

Volver a leer las notas de Olga nos remonta a Intimidad, la cual, como ella misma dice, con esta obra llega a su clímax como dramaturgo al manejar elementos del realismo al expresionismo, al distanciamiento brechtiano. Van del surrealismo a lo didáctico religioso de la sexualidad.

Y que decir de la obra de Oscar Liera, con la multicitada Cucara Mácara, la obra analítica de los vínculos del poder, la cual pone al descubierto, entre otras, el antifeminismo institucional.

Y que decir de su militancia hacia los montajes de autores mexicanos, su crítica hacia ese público deseoso de ver a autores extranjeros, de engolosinarse con los actores de televisión.

Olga escribió varias obras, entre otras: La Ley de Creón, en 1974, la cual, para varios críticos, es una de las obras mejor logradas de ese periodo y, la obra cumbre de Harmony.

No podemos olvidar El Lado Humano, la historia de un periodista quien se enfrenta a la ética de su oficio, o, Nuevo Día, obra cuya acción se remonta previa a la Revolución Mexicana.

El año del 2014 Olga Harmony se despide del periodismo. Nos deja una lección como periodista cultural. Un libro Ires y Venires del Teatro en México, editado en 1996, en la colección Periodismo Cultural editado por CONACULTA.

Digno de leerse una y otra vez. De estudiarse a fondo, de revisar su estructura, de estudiarlo, digno para historiadores, sociólogos, pero sobre todo, por quienes pretenden hacer crítica, la cual, mucha falta nos hace.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Los tiempos cambian. La percepción del mundo también. Sin embargo ese cambio no es mecánico. Persiste un tamiz étnico, sutil, así como imperceptible; un algo colorístico peculiar.

Los tiempos cambian. La percepción del mundo también; pero no tanto, la dialéctica de los grupos, la información sin digerir. Como alguna vez lo conceptualizarán los grandes pensadores.

El concepto de la vida/muerte, la figura maternal fuerte, decidida, virginal. La dualidad. La temporalidad negada. La línea del tiempo no es continua, es una realidad virtual.

La obra de Manuel Talavera Trejo (1947/2017) incursiono con esta temática, esta estructura, un acto provocador sostenido en toda su obra. Los hechos pasan, se revierten, se reúnen.

Una delgada línea los ubica entre las dos entidades. En ocasiones la vida de los personajes se encuentra en otro personaje. Una cualidad étnica de nuestro pasado mesoamericano en la cual una cantidad considerable de autores mexicanos aluden a esta visión del mundo. En Amnios nos encontramos con esta propuesta

Pero no es en exclusiva de esta obra, lo sostuvo en su obra completa. El año del 2008 el Sindicato del Personal Académico de la UASJ publica Trilogía Familiar donde se publican: La Vuelta, Novenario, Mano Dura. Con prólogo de Rosa María Sáenz Fierro.

De nuevo esa visión, esa estructura. El tiempo de tanto mencionarse se pierde, otra característica de lo mexicano. El análisis étnico, necesario para el estudio del teatro, se vuelve una herramienta imprescindible.

Los estudios sociológicos, filosóficos, estéticos son claves para entender a fondo la obra de un autor, y así, no caer en falsas interpretaciones fundamentas en fallas metodológicas.

Antonio Navarro, músico, teórico, crítico, autor, hace unos años escribió: El arte se apoya en la conciencia dirigida a mantener la invención de un pensamiento diverso, plural; que se origine y provoque la historia como consecuencia de esta conciencia. No ser temporalidad comparada. El principio está dado: superar no al pensamiento, sino a la idea de pensamiento que nuestra cultura occidental quiso encerrar en los cuatro muros del racionalismo.

Manuel Talavera comprendió a fondo esta revisión a la cultura para plasmarlo a fondo en su obra, la cual, a pesar de ubicarla en la zona fronteriza del norte, se universaliza por su humanismo, su revisión a la estructura familiar.

Las luchas de poder, la revisión a la figura del esclavo surgido de dicho núcleo está presente. Así lo vemos con mayor claridad en La Vuelta, en donde la relación (digamos paterna/materna) provoca sentimientos de frustración en los padres al no poder entender a los hijos.

Manuel Talavera nos deja una obra compleja, sencilla en apariencia, de múltiples lecturas para la puesta en escena, dispuesta para un grupo creativo, dispuesto a innovar.

Dejó discípulos con una alta carga de creatividad en todas las esferas de la escena. Actores, directores, dramaturgos. Su disciplina, entrega, humanismo, lo llevaron al reconocimiento de su obra.

Una obra, un autor, tan solo por mencionar uno, nos encontramos con Colonia Progreso, de Luis Heraclio Sierra, antologado en Selección de Melpómene (teatro universitario) editado por el Sindicato del Personal Académico de la UASJ el año del 2001, con prólogo de Rosa María Sáenz Fierro.

La huella de Manuel Talavera Trejo continúa.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.