ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Abrir un libro es correr un telón mientras la iluminación descubre palmo a palmo una escena. Es recorrer las callejuelas por la noche con luminarias. Zacatecas, la cuna de Mauricio Magdaleno. Nace en Villa del Refugio el año de 1906. Muere el 30 de junio de 1986 en la Ciudad de México.

Mauricio Magdaleno vivió la época del oro negro, la etapa de la expulsión de los campesinos de sus tierras de cultivo por la ambición extranjera por el petróleo; luego se vendría la segunda Guerra Mundial.

Vivió la recesión económica del 29. Los años siguientes con la expansión de las firmas petroleras, la guerra ya estaba encima, México coexistía en el desencanto de una Revolución inexistente.

No fue un hombre de izquierda, más bien fue liberal en su pensamiento, por lo mismo convivió con todos los intelectuales de su momento. Sensible ante los acontecimientos sociales su obra marcó un acontecer. Narciso Bassols, un intelectual de izquierda, entendido de las necesidades educativas para el país en esos momentos, le facilitó el camino, tanto a él, como a Juan Bustillo de Oro. Juntos escribieron los grandes temas para el cine en la llamada época de oro de la filmografía nacional.

Para la historia de México Cantinflas es un ícono, Juan Bustillo está presente con Ahí Está el Detalle (1940), personajes como Manuel Palacios Sierra (25 de mayo de 1948-25 de marzo de 1977, Ciudad de México) conocido como Manolín, así como Estanislao Shilinsky y Bacher (1911, Baisigala, Lituania – 27 de septiembre 1985, México), quienes hicieron la pareja de Manolín y Shilinsky, Bustillo también, con Fíjate que Suave (1947), las dos mejores películas, hoy de culto.

Cantinflas y Shilinsky tienen una historia paralela, gracias a este último Cantinflas inicia su carrera en el cine; posteriormente se casa con la hija: Ivanova.

Cuando la historia no se escribe nos topamos con un hoyanco del cual no salimos, nos envolvemos en la oscuridad, con la pretensión de ver la luz como el todo de las profundidades, para repetir esquemas aprendidos como verdades eternas.

Este libro: Teatro de Ahora/Dramatismo de México en Silencio de Mauricio Magdaleno, coordinado por Marcela Magdaleno Deschamps, rompe con ese silencio, editado por el Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde, julio de 2017.

Contiene, además de los estudios de Marcela, de Josie Bortz, Guillermo Schmidhuber de la Mora y Alejandro Ostoa, seis obras de Mauricio, una de ellas inédita: Doña Nieves.

Escribe Schmidhuber: En 1932 viene la aventura del Teatro de Ahora, con el apoyo de Bassols. Después de un mes de funciones, el resultado fue un fracaso por falta de público, frustrados los jóvenes logran una beca para ir a España en 1933. Se refiere a Bustillo y Magdaleno.

Teatro de Ahora es recibido con beneplácito en España, concretamente en Madrid; una nota de El Sol, escrita el martes 8 de noviembre de 1932, por C. Rivas Cherif, así nos lo confirma.

Josie Bortz nos dice: Teatro de Ahora ha sido una promesa artística de importancia, tanto para México como para América Latina. Sus ideales impregnan el teatro mediocre de antaño, el teatro español, que sólo servía para entretener al público vano en aquel momento.

Alejandro Ostoa habla de la iluminación y los personajes; de estos comenta: en su inmovilidad muestran su condición, su presencia en el papel que les tocó en la vida, observación autoral del desenvolvimiento de su permanencia estatutaria.

Y de la luz: Los claroscuros, el foco de atención, la precisión de las acotaciones(…) Aprendí que si con Julio Bracho la pintura adquiere presencia, con Mauricio Magdaleno el manejo de las luces, así como los cortes es un recurso que enfatiza la acción, el subtexto y el contexto, y las sombras llegan al medio tono, el contrapunto.

Marcela Magdaleno Deschamps nos permite, con este libro, caminar las calles de Zacatecas, con sus claroscuros, con la presencia de su abuelo, en una tarjeta postal.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

 

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ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Estudiar el fenómeno mediático. La trascendencia social. La aceptación. El olvido. El rescate de los documentos. El fenómeno social. Las personalidades asistentes, la relación de los grupos y las élites del poder.

Es posible retomar la interpretación de los hechos a partir de cómo se publicitó el teatro, las modas, los estilos. La edición de los carteles publicitarios, los comentarios, la pluma conocedora.

El programa en cien años de teatro en México, editado en 1950 por Ediciones Mexicanas, S. A. en el número 3 de la Enciclopedia Mexicana de Arte, de Armando de María y Campos (1897/1967); en septiembre de 2017 se edita un facsimilar de esta publicación en una coedición de la Asociación Mauricio Magdaleno y la Fundación Caballero Águila de Toluca. Esplendido regalo para los interesados en el teatro nuestro.

El programa más antiguo corresponde al año de 1807. Función a beneficio de la canonización de San Felipe de Jesús. En este se hace referencia al virrey y su familia.

Desde 1920 inicia su participación en el estudio de la escena hasta su muerte; esta edición contiene las referencias a la historia de los cartelones, tal y como se conocían en su momento.

Armando de María y Campos[1] publicó 81 libros. Comenzó –como casi todos– con tres libros de versos, cinco novelas y tres colecciones de obras teatrales propias. Pero pronto decidió ser un investigador y un cronista del mundo de los espectáculos, y escribió al correr de los años diez biografías, cuatro de ellas de toreros; 48 libros de crónicas; 30 de teatro, diez de toros y 18 varias; cuatro estudios extensos, y siete prólogos o antologías, cuatro de ellas de temas teatrales. Entre tan copiosa producción, en buena parte inaccesible, se destacan algunos libros que merecen recordarse y aun reimprimirse: en primer lugar, su libro más sustancioso, Manuel Eduardo de Gorostiza. Su vida. Su obra (1959), que es la mejor biografía existente sobre nuestro dramaturgo, y tres biografías más: Andanzas y picardías de Eusebio Vela. Autor y comediante mexicano del siglo xviii (1944), y dos que escribió para la colección de Vidas Mexicanas, de Ediciones Xóchitl: Ponciano, el torero con bigotes (1945) y Ángela Peralta, el ruiseñor mexicano (1944). Recoge datos curiosos sobre José Zorrilla en México, su crónica El emperador y el poeta (1956), y sobre otros temas, Manuel Acuña y su teatro (1952), Los payasos, poetas del pueblo (1939), que es una historia del circo en México, desde sus orígenes hasta Cantinflas y La navegación aérea en México. Historia anecdótica (1944), con efemérides sobre la aviación nacional.

En el libro de 1950 nos hace referencia de los iniciadores en el XIX, el pintor catalán Ramón P. Cantór, para enseguida secundarlo Herrera y Gutiérrez. Obras efímeras, las cuales eran borradas de la tela y en su lugar hacer nuevas.[2]

Escribe en esta edición Alejandro Ostoa, en el prólogo a la edición facsimilar: Observador minucioso, con dotes de curiosidad y erudición, lo llevaron a coleccionar, no acumular, sino estudiar, documento que, por su valor histórico testifican su presencia.

La voz de un estudioso de la escena para otro de los grandes. La necesidad de saber donde se pisa.

[1] El presente párrafo, se encuentra en el sitio Web LA ENCICLOPEDIA DE LA LITERATURA EN MÉXICO.

[2] Escribió en la página 18: Según Justino Fernández, en  el último tercio del Siglo XIX se acentuó el gusto por los cartelones que anunciaban los estrenos. El dato se encuentra en El Arte Moderno en México, Breve Historia, Siglos XIX y XX.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

¿Quién pagaría la pequeña cantidad de $ 11,000.00 por una revista? De seguro sólo un aficionado excéntrico, me contestará de inmediato; más aún si la pregunta es más directa ¿Pagaría usted dicha cantidad por una revista de teatro?

La pregunta no es ociosa. Es real. En 1982/83, esto costaba la revista Escénica de la UNAM, una de las revistas emblemáticas del teatro mexicano. El número era el 14/15. El periodo de la devaluación en México. Usted dirá si la economía afecta a la difusión, no solamente del teatro, sino a la cultura toda.

En la Editorial de este número leímos: Durante catorce números de esta nueva época de la revista escénica, cuyo nombre conservamos por respeto a quienes nos precedieron y la fundaron. La integración de la memoria histórica.

Olga Harmony escribe en este número una reflexión acerca de la Dramaturgia y Dirección[1]Hace un recuento de obras y autores; menciona por ejemplo a Miguel Ángel Tenorio, con El hombre del Sureste, de acuerdo a sus comentarios, su mejor obra.

Aparecen en las primeras páginas (4/29) varias entrevistas a cargo de Elena Guiochins, Alegría Martínez y Morelos Torres a dramaturgos y directores reunidos en un artículo denominado: Del Escritorio al Escenario.

Ahí leemos a Hugo Argüelles, Sabina Berman, Carmen Boullosa, Jaime Chabaud, José Ramón Enríquez, Jesús González Dávila, Vicente Leñero, Otto Minera, Carlos Olmos, Víctor Hugo Rascón Banda, Ignacio Solares, Carlos Solórzano, Tomás Urtusástegui, a quienes se les pregunta acerca de su función dramatúrgica.

Las preguntas van, desde la visión a los orígenes del teatro mexicano para con esto sustentar la obra, la diferencia entre los diferentes géneros literarios, hasta las fallas educativas.

Revisar las páginas de este número nos permite, no exclusivamente revisar la historia económica del país, sino ver el proceso de las necesidades de la escena ¿Qué tanto ha cambiado? Desde sus conceptos hasta los elementos para la conformación de un teatro sano con todos sus elementos.

Los documentos de la historia; revisión, análisis, en algún momento reestructuración de la conciencia, porque no es la anécdota lo que cuenta, ni el recuerdo fallido de otro tiempo.

La historia, nuestra historia, la escribimos a diario, los documentos, aún los personales, nos permiten retomar nuestro presente para construir un futuro promisorio.

En este número Sabina Berman, Carmen Boullosa, Vicente Leñero, Víctor Hugo Rascón Banda, Ignacio Solares, Tomás Urtusástegui, comentan la profesionalización del dramaturgo, la diferencia de los lenguajes literarios, el conocimiento, factor indispensable en cada género.

Rompen el mito que nos ha llevado a la fecha a la pobreza y, en más de una ocasión, a la pauperización del escritor en aras de que cualquiera lo puede hacer.

Cada historia, cada personaje, requiere de un tratamiento especial. Comenta Carmen Boullosa: En el teatro todo se da por lo que los personajes dicen (… )

La novela en cambio, puede aceptar personajes de otra naturaleza, con otros recursos.

Jaime Chabaud recalca la necesidad de investigar: En este país el rescate de materiales pretéritos que nos indiquen de que se trató el proceso de la creación dramática a lo largo de estos cinco siglos de dramaturgia, ha sido mínimo. En las escuelas, nos hallamos con una carencia de materiales, un desconocimiento de las corrientes que imperaron en tal o cual época; se ignoran sucesos para la comprensión de nuestra historia. Por ejemplo, que el cura Hidalgo era teatrero: tradujo a Racine y a Moliere y los representó en su parroquia. Lástima que hayan acabado con muchos de sus documentos, porque nos podríamos encontrar con otra sorpresa: que hubiera sido dramaturgo.

[1] En este artículo (Págs. 33/34) Olga hace mención a la corriente de moda para esas fechas: el posmodernismo

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

La recompensa más grande para un crítico, sin duda alguna, es la de generar interrogantes. Curiosidad. Y si además gusta, ya saltó las expectativas. Lo peor para un crítico es cuando se asemeja a una nota del face: Me gusta. Así, nada más, sin generar sospechas.

Su trabajo está orientado a ser un documento para los estudiosos especializados, siendo éste un especialista. Como tal, sus gustos personales, los cuales son muchos, deben esperar para lograr una crítica objetiva.

El problema se vuelve mayor cuando el crítico también es un creativo. Aclaro, el trabajo del crítico mantiene una metodología diferente a la del creativo. Luego entonces, debe dividir el método de su trabajo en dos áreas. Aún así, su labor no deja de ser creativa, pertenece a un género literario: El Ensayo.

En la historia del teatro mexicano pocos son los ensayistas con ésta doble función, pero aún menos quienes tienen la fortuna de ser reconocidos y, aún menos a quienes su obra ha pasado por un analista inteligente.

Ya se volvió un lugar común el replantearse la necesidad del investigador agudo, quien hace un estudio a fondo, encontrando las raíces y los aciertos de cada obra. La ausencia. El periodismo cultural tiene ésta falla. Adolece de propuestas, se queda en lo anecdótico, en la nota informativa. Esto provoca el alejamiento al teatro.

Otro factor es la negación del autor cuando tiene un cargo público. Cuando recibe un reconocimiento a su trabajo ¿Cuántos autores han caído en la ausencia por esto?

De existir un estudio a fondo por la obra, se crearía un movimiento teatral. Una necesidad por parte del público para ver, compartir la experiencia escénica.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.