¿ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN? (Parte 3)

Por José Ruiz Mercado

Cuántos caminos, cuántas diferencias y similitudes para llegar al corazón del hecho escénico, para entender las necesidades socio-históricas del público y, por supuesto de la escena.

El teatro, se dice, es un acercamiento en directo con el público. Sin embargo, no todo público teatral es para todas las obras. Error decir en la publicidad para todo público. Existen individuos con gustos diferentes.

La educación nos ha llevado a generalizar. A repetir esquemas; a idealizar. A negar nuestra historia, a generarnos mitos. A creer en un nosotros como el principio y fin de todo.

En esta creencia nos desentendemos de las circunstancias externas, del como llegamos aquí. El yo egocéntrico nos lleva a la isla urbana. Desconocemos el significado de la etnocultura; el sentido de país, lo histórico, todo lo entendemos como el universo de lo conocido. Nuestro pequeño mundo. Así, teatro es el que hacemos.

La educación idealista recibida, la ausencia de la sociología, nos impide ver más allá. Nos faltan caminos. México continúa en la dependencia, por eso nuestra educación también, por lo mismo, nuestra educación está lejos de una visión científica y, nuestros gustos se ideologizan.

¿Quién estuvo antes de Rodolfo Usigli? ¿Quiénes y cuáles fueron las aportaciones de los pirandellos? ¿Y el teatro de la Revolución? ¿En dónde queda Marcelino Dávalos?

Todo se nos da aislado. Desconocemos las causas. Sólo vemos la punta del iceberg.  Lo peor, la escuela nos deja un sabor de privilegio. El cual, si nos damos cuenta, cuando salimos, inicia el verdadero conocimiento.

Rodolfo Usigli, en su obra ensayística, escribió acerca de la importancia de leer a Juan Ruiz de Alarcón para entender el teatro mexicano, del barroquismo de nuestra cultura actual.

Seki Sano nos presentó a Stanislavski, a Meyerhold; las técnicas de actuación más adelantadas en su momento. Fernando Wagner hasta escribió un libro fundamental aún buscado por sus excelentes aportaciones. Pero faltaba un teórico. Alguien que estudiara la historia del hecho escénico. Allan Lewis contribuyó en este aspecto.

Allan era doctor en filosofía por la Universidad de Stanford; fue jefe del Departamento de Artes Teatrales del Bennigton College Vermont. Todo en la época del Macartísmo en Estados Unidos, después de la segunda guerra mundial. De ideas socialistas, fue deportado de su país natal por considerarlo un peligro.

A su llegada a México, fue profesor de historia del teatro en la UNAM. Era el periodo de Adolfo López Mateos. Publicó dos libros, uno en Porrua, el año de 1954: El Teatro Moderno. Con esto se generó la propuesta completa en la educación. Fue deportado de México por las mismas causas.

Como dato curioso Google no lo tiene registrado, pero sí, a un beisbolista. En amazon.es, el libro antes citado cuesta 14 euros. Así las cosas. Seguimos con miedo a pensar. Aún nos faltan muchos caminos por recorrer.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

¿ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN? (Parte 2)

Por José Ruiz Mercado

Cuántas cosas, cuántos caminos, cuántas diferencias y similitudes para llegar al corazón del hecho escénico. De esa comunión actor espectador, directa, sin intermediarios. El público acelera el ritmo cardíaco del actuante y éste a su vez proclama el aplauso con un lenguaje entendible para ambos.

Entonces requerimos de un público sensible. No cualquier público, sino aquel que produce la socialización. Claro, eso jamás escuché en la escuela. La exaltación al arte; por el simple hecho de estudiar ya éramos los superhéroes. Pero el engaño era mayor, no habíamos estudiado teatro sino actuación, así, listos para un director dictador, y ésta manera de hacerlo, también es un estilo. Dogmático, pero estilo, al fin de cuentas. Se habló de los universales, de lo inamovible. Se dijo de Europa, se habló una y mil veces de la obra bien hecha. La historia y la sociedad estaban fuera del parámetro. Las reglas de actuación, como un látigo. Entonces comprendí, en parte, el por qué dije en algún momento, chida la obra.

Cuando un estudiante modelo se ve ante éste y otros dilemas el mundo se le viene encima. Más de una ocasión escuché, ya no sé dónde, de Rodolfo Usigli como el padre del teatro mexicano. También escuché de Hidalgo como el padre de la patria. Pero nadie me supo decir porque.

Me hablaron de Seki Sano como maestro de generaciones. Su técnica de actuación. Sus aportaciones en el terreno autoral. Incluso se dijo de varios directores, quienes habían recibido sus enseñanzas. Ernesto Pruneda fue uno de ellos. Al tiempo supe de un momento cumbre del teatro en la UNAM. Seki Sano había estado ahí.

Todo parecía como el escenario de los dioses del Olimpo: Rodolfo Usigli, Seki Sano y Fernando Wagner, de alguna forma, los iniciadores de un movimiento clave para el teatro nacional. Sin embargo todo parecía un hecho aislado. Algo faltaba.

México, pareciera un lugar común, es un país del momento. Su gusto festivo es una representación de lo oculto. De esa simbiosis cultural, la cual intenta disimular en un eurocentrismo falso, oculto, religioso. Dependiente del país del norte.

Oculto, en un idealismo, magnifica el trabajo artístico ensalzando al copista. Ésta ha sido la tónica educativa en la enseñanza del arte. No es lo mismo enseñar para el arte, que enseñar por el arte. En lo primero, por un lado, el idealismo teórico, por el otro, la ausencia de la historia, la sociología, la psicología. El teatro, al ser una presentación viva (su público está ahí, reacciona, se muestra en el aplauso, en la risa o el murmullo)

El conflicto se magnifica. La ausencia de público en las salas. Los gustos (tanto por el montaje de ciertas obras como por el público que las consume) ¿Qué tanto sabemos de nuestro público si está vedado el estudio socio-histórico en nuestras aulas?

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

¿ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN? (Parte 1)

Por José Ruiz Mercado

Una vez me contaron el como hacemos lecturas. El mundo lleno de lecturas. Mi realidad no es tu realidad. Ni todos somos personas, hay más gente. No entendí. Me habían dicho, eso de leer, relacionado con las letras, pero, ¿lo otro?

La sorpresa, para mí, fue mayúscula, aún más, con la diferenciación entre gente y persona. La realidad es un todo inalcanzable, sólo alcanzamos a percibir una parte; creer en esa percepción como el todo, es ideológico.

Ahora sí, no entiendo, dije; fue cuando me adentré en el teatro (¿o fue al revés?) Porque enseguida me llegó lo de ficción y realidad. Lo primero es cuando un autor hace la lectura de su cotidianeidad, tal como lo hace el historiador. Luego entonces, cuando se habla de ficción es la lectura de lo cotidiano.

Tamaño problema. Sólo faltaba mencionar lo del analfabeta. Su tipología. Cuando se mencionó lo del analfabetismo técnico hasta lo entendí. Me sentí seguro. Pero luego vino lo del emocional. Me perdí. Tantos conceptos juntos no eran para mí.

En mi etapa de estudiante, debo decir, tampoco lo entendí, eso no importó, memorice todo y hasta fui un alumno ejemplar. Sin saberlo entré al ejército de los analfabetas funcionales. Eso tampoco importaba; ya tenía mi papel en donde se me acreditaba como licenciado en artes escénicas.

Después del susto, desconocía si era gusto, formamos un grupo. Todos licenciados. Vino la entrevista de rigor, y la pregunta ociosa ¿Cómo ve el panorama del teatro? ¿Qué cómo lo veo? Entonces me enteré que jamás había visto una obra, salvo las de la escuela en dónde la gran crítica era ¡Te salió chida! Para los amigos ¡Pinchi obra! Para los otros. Entonces me llegó la pregunta ¿Aprendí?

No fue en la escuela donde supe esto de las lecturas. Fue con un director teatral quién en un análisis de personaje dijo: El personaje tiene una vida. No es mi vecino, ni el de ninguno de ustedes. El personaje existe ¡Sopas! En el aula me dijeron lo contrario.

La idea en abstracto. Algo hacía falta. La búsqueda de la verdad. La verdad escénica ¿Cuál? ¿En dónde? Uno de los actores del grupo mencionó la palabra clave ¡Estilo! La verdad no es una. Es la lectura a la escena. Ahí inicié la búsqueda.

El grupo crecía y yo sin ellos. Las interrogantes también. Los conceptos no se me daban, o sencillamente no los entendía. La confusión en grande. Deseaba saber, pero, el camino no estaba para mí. Entonces busqué en otras áreas.

Me dije. Iniciemos en reconocer el lenguaje para continuar con la revisión. Crítica, análisis, teatro, dramaturgia. No nos perdamos para irnos directos al tema. Teatro es el espacio, la relación directa entre un público y quien actúa.

Todo estudiante de teatro ha escuchado la frase: El teatro es la conjugación de todas las artes. Lo repetimos gozosos de ser el ombligo del mundo. Pero, cuando nos hablan de pintura, o de música, respondemos gloriosos, soy de teatro. Cuántas cosas. Cuántos caminos sin recorrer cuando  se está en la escuela ¿Estudié teatro o sólo actuación?

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.